Nuestro subconsiente se encarga de prender una lucecita de inquietud, que vuelve una y otra vez a nuestra mente.-
Es cierto que la vorágine de nuestros tiempos no nos permite hacer un alto para ordenar nuestros pensamientos, y recién a la noche nos damos cuenta si hicimos daño a alguien.- Un buen ejercicio que da resultado es levantarse quince minutos antes de la hora programada y rezar poniendo el día en las manos del Señor pidiéndole que nos guíe y proteja en todos nuestro actos. Les aseguro que por la noche pondrán la cabeza en la almohada y una inmensa tranquilidad de espíritu nos permitirá dormir en PAZ.- Todos nacemos con una parte buena y otra mala. Esta en nosotros y en nuestra voluntad poner toda la atención en la parte buena haciéndonos el firme propósito de hacer el bien, y verás como la PAZ llegará también tu alma.-
Adelina Riportella
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